sábado, 15 de octubre de 2011


Las tardes que vivimos, nunca volverán,
Como una pintura nos iremos borrando.
Una radio sin habla, un desierto sin fin,
Una brújula, un camino que va a Paris.
Una calle sin salida, un velero que naufraga
Un jardín de color, una moneda, una mentira.
Una carta de tarot que me muestra la fortuna,
Un país sin frontera, un ejercito que huye
Una rosa rococó que me enseña mi abuela,
Nunca la voy a ver, antes de que muera.
Una noche en la puna con la luna,
Una canción de cuna, que me sube en el aire.

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