Me enseñaste a que no se dan segundas oportunidades sin antes demostrar el cambio, me enseñaste a quererte, a que una persona te puede salvar de TODA herida sin importar como este hecha, que con solo una sonrisa o mirada a veces alcanza para darte cuenta de quien puede convertirse en tu mundo. Me enseñaste que no todos ustedes son iguales, pero que la mayoría de las veces termina mal, a veces no hay un cierre, y todo queda suspendido, sin que entendamos nada. Lograste que en mi cabeza no haya lugar para nadie más, y que mi corazón se lamente de haberte dejado entrar…
Estaba cansada de escribir en papeles lo que sentía, y cuando tome valor de decírtelo, lo tomaste como error mío, dijiste que fui muy rápido, pero, quién no se ilusionaría con todo lo que me decías… Dijiste que lo que sentía no estaba bien.
Gracias por enseñarme a no creerte más, aprendí que a veces hay que bajar de la nube, aunque duela, chocarse sola contra el piso y por propia elección, ABRIR LOS OJOS, y a darme cuenta de que eso tan lindo que “existía”, estaba arriba de mentiras, nunca te vas a dar cuenta que la culpa no fue solo mía, si no de los dos, pero es tarde para intentar que de tus labios salga un “perdóname”, cosa que también sería imposible.
Fui una tonta, lo admito, pero lo fui por intentar ser alguien que no soy solo para que CAPAS te gustarte más. Lo sé, fui una tonta al cambiar. Gracias, porque por sobre todo fui más que feliz. Y “perdón”, por todo eso que supuestamente hice, y no queres explicar.
Me alegra poder decirte chau.
No hay comentarios:
Publicar un comentario